Manual de Seguridad Vial - Asociación Mundial de la Carretera (PIARC)
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4. El enfoque del Sistema Seguro

mensajes principales

  • El enfoque del Sistema Seguro es la manera más eficaz de tomar conciencia y responder al riesgo de accidente grave o mortal en una red viaria.
  • Este enfoque se fundamenta en una posición ética según la cual las lesiones graves y las muertes en una red viaria no son aceptables bajo ningún concepto y provee un conjunto de principios de diseño y explotación para guiar las acciones hacia el objetivo a largo plazo de eliminar las lesiones graves y las muertes.
  • El objetivo a largo plazo del Sistema Seguro es la eliminación de fallecidos y heridos graves de las carreteras de un país.
  • Un número creciente de países está adoptando el Sistema Seguro, el cual constituye la base del Decenio de Acción para la Seguridad Vial de las Naciones Unidas.
  • El Sistema Seguro requiere un fuerte liderazgo gubernamental y un fuerte compromiso por parte de una amplia gama de sectores.
  • La principal responsabilidad de la autoridad vial y del resto de los organismos responsables es la de asegurar que los usuarios de las carreteras lleguen a su destino sanos y salvos.
  • El Sistema Seguro se basa en principios bien establecidos de seguridad vial, a saber:
  • la tolerancia conocida del cuerpo humano a las fuerzas producidas en el accidente,
  • los umbrales de velocidad para mantener la energía del impacto de un accidente en niveles que permitan la supervivencia, y
  • la capacidad de los vehículos y una infraestructura tolerante para reducir la transferencia de energía del impacto a las personas en caso de accidente.
  • La atención a los principales tipos de accidentes que suceden en una red viaria ayuda a identificar el papel y el tipo de actuación para cada elemento del Sistema Seguro. El objetivo es reducir el número de fallecidos y heridos graves en lugar de disminuir el número total de accidentes.
  • Se requieren estrategias de actuación en todo el sistema para evitar las muertes y los heridos graves, lo que incluye los cuidados médicos de emergencia a las víctimas de accidentes de tráfico.
  • La responsabilidad de conseguir desplazamientos seguros en la red viaria debe compartirse entre los proyectistas, las empresas de conservación y explotación y los usuarios de las carreteras.
  • Al contrario del enfoque tradicional en el que la responsabilidad por la seguridad vial recaía en los usuarios, el enfoque de Sistema Seguro obliga a los proyectistas a diseñar un entorno viario seguro y a considerar el sistema en su conjunto como el principal factor de accidentes.
  • El diseño y la explotación del sistema deben permitir la tolerancia del error humano cotidiano (del usuario).

 

4.1 Introducción

Este capítulo describe el enfoque del Sistema Seguro desde sus principios hasta la entrega final de los resultados en seguridad vial y contiene numerosas referencias a las actividades detalladas de diseño y planificación de tal enfoque, que se presentan en este Manual más adelante.

El enfoque del Sistema Seguro dentro de un sistema de transporte por carretera se basa en el concepto de que la muerte y las heridas graves no solamente son inaceptables, sino también evitables, y busca asegurar que ningún usuario de la vía experimente, en caso de accidente, un intercambio de energía cinética tal que le provoque la muerte o una discapacidad grave a largo plazo. La OCDE (2008) aprueba el enfoque del Sistema Seguro y señala que sus principios representan un cambio fundamental con respecto a la mentalidad tradicional sobre la seguridad vial y que introduce así una nueva manera de ver y gestionar la seguridad vial.

El Sistema Seguro constituye un cambio muy importante en relación con los enfoques pasados y derriba la visión fatalista según la cual las lesiones por accidente de tráfico son el precio inevitable del privilegio de la movilidad. Establece además el objetivo de la eliminación de los fallecidos y heridos graves a largo plazo y define metas intermedias a lo largo de los años para conseguir dicho objetivo.

Lograr esta eliminación es factible, pero requiere la reconfiguración del sistema y el entendimiento de que la red debe eventualmente ser capaz de tolerar el error humano (de los usuarios). Es importante reconocer que los organismos responsables de la seguridad vial, incluyendo la máxima autoridad, se enfrentarán con un cambio fundamental al adoptar e implementar en todas sus redes el Sistema Seguro y los tratamientos correspondientes (ver el Capítulo 7 para más detalles sobre el impacto en la autoridad vial).

Los principios científicos de seguridad vial fundamentales del Sistema Seguro implican entender que:

  • Los humanos tienen limitaciones y cometen errores,
  • Existen límites físicos al intercambio de energía en los accidentes, más allá de los cuales el cuerpo humano sufre lesiones de gravedad,
  • Un sistema bien diseñado puede asegurar que los límites físicos del cuerpo humano no sean superados en caso de accidente,
  • La atención debe centrarse en eliminar a largo plazo los fallecidos y los heridos graves,
  • La responsabilidad de conseguir desplazamientos seguros en la red viaria se comparte entre los proyectistas (quienes definen el nivel de la seguridad de la red viaria) y el usuario de las carreteras.

La Agencia de Transportes de Nueva Zelanda (NZTA) ha producido el siguiente vídeo que, al describir el enfoque del Sistema Seguro y el papel de sus diferentes partes, constituye una introducción muy útil a la materia (ver video en inglés)

¿Por dónde empezar?

Es necesario que los organismos responsables se comprometan desde un inicio a examinar su capacidad de gestión de la seguridad vial (ver el Capítulo 3), a familiarizarse con los principios del Sistema Seguro y sus elementos y a adoptar el objetivo a largo plazo de eliminar las muertes y lesiones graves. Los principios fundamentales del Sistema Seguro (ver el apartado 4.6) incluyen:

  • Responsabilidad compartida: reconocer que los organismos competentes en la gestión de la infraestructura y del tráfico, los límites de velocidad y los vehículos así como los usuarios tienen una responsabilidad compartida (ver apartado 4.5).
  • Mitigar el error humano mediante el desarrollo progresivo de un sistema viario tolerante que gestione más eficazmente la energía cinética en los principales tipos de accidentes para evitar los fallecidos y heridos graves.

Los países deben ampliar sus conocimientos para abordar las deficiencias en sus organismos (y en las demás partes interesadas) en cuanto a la definición del Sistema Seguro y a los cambios necesarios en la gestión y las actuaciones. Con el tiempo, se deberán abordar todos los elementos del Sistema Seguro (ver apartado 4.7) y la seguridad de todos los usuarios y será necesario identificar las necesidades de financiación y defenderlas y promoverlas ante el gobierno.

La comprensión de los principales tipos de accidentes (apartado 4.4) debería obtenerse a partir de datos sobre los accidentes o, en ausencia de estos, a partir de reuniones con la policía y los servicios de emergencia. Se debería desarrollar un sistema fiable de datos sobre los accidentes lo antes posible (ver capítulo 5).

Los programas de evaluación de carreteras pueden ayudar en la identificación de los tramos de una red con más riesgo y de los tratamientos factibles, en particular si no se dispone de datos fiables sobre la peligrosidad de los accidentes. Se debería determinar cuáles son las debilidades en los elementos del Sistema Seguro (gestión de las carreteras y del tráfico, incluyendo la gestión de las márgenes y el control del acceso a las propiedades colindantes —apartado 7.3—, los vehículos, las velocidades y el comportamiento de los usuarios) que contribuyen a las muertes y lesiones graves en los accidentes.

A corto plazo, se adoptarán las políticas de diseño del Sistema Seguro para la aplicación de sus principios en la reducción del riesgo de accidente mortal en nuevos proyectos de carreteras. Posteriormente se deben desarrollar directrices de diseño, aunque ello representa una tarea sustancial que requiere objetivos intermedios.

También se deberá mejorar el comportamiento del usuario y su cumplimiento de las normas de tráfico (apartado 4.6) en toda la red existente por medio de:

  • la mejora de las directrices de gestión del tráfico,
  • la disminución del límite de velocidad en las zonas de alto riesgo y el aumento de la presencia policial,
  • la penalización de las infracciones de tráfico, y
  • la educación del usuario.

Véase el capítulo 6 sobre el enfoque recomendado en proyectos experimentales.

A medio y largo plazo, se deberá:

  • renovar progresivamente el sistema existente,
  • hacer lo posible por mejorar la seguridad vial de la infraestructura y mejorar aún más el comportamiento y el cumplimiento de las normas de circulación mediante el examen del sistema de permisos y licencias de conducir y el desarrollo de cambios en la legislación sobre las infracciones,
  • continuar las campañas para mejorar la educación pública, y
  • mejorar la regulación de la seguridad de los vehículos.

 

 

 

4.2 La seguridad y el actual sistema de transporte

El enfoque del Sistema Seguro es una filosofía exhaustiva de seguridad, desarrollada y aceptada internacionalmente como base para un diseño y explotación del sistema de transporte por carretera seguros. Tingvall (2005) ha indicado las deficiencias de los enfoques tradicionales para lograr una red viaria segura y ha señalado que el sistema de transporte a nivel internacional se ha caracterizado tradicionalmente por:

  • Un sistema abierto con un gran número de partes interesadas poco conectadas entre sí.
  • Unas sociedades sin una idea clara y compartida de cómo desarrollar la seguridad del sistema viario, con medidas individuales implementadas ad hoc aisladas una de la otra.
  • Unos componentes del sistema sin coordinación alguna, como por ejemplo una extensa parte de la red que no tolera velocidades superiores a los 50 o 60 km/h, con usuarios a los que se les permite conducir a más de 100 km/h y con vehículos modernos capaces de desplazarse fácilmente a 200 km/h. Esta sustancial disparidad constituye uno de los mayores factores que explican los inadecuados niveles de seguridad actuales.
  • Unas partes interesadas que no aceptan su responsabilidad: mientras que los usuarios tienen una clara responsabilidad jurídica, otros actores del sistema a menudo no adquieren tal responsabilidad.
  • La responsabilidad jurídica y moral por los accidentes a menudo recae sobre el usuario de la carretera.
  • Las medidas de prevención de los accidentes y las lesiones se han enfocado principalmente en el usuario individual, lo que —dado que se trata de un sistema de elevada energía en el que existen grandes diferencias entre la capacidad humana y los requisitos necesarios para viajar con seguridad en todo el sistema— indica una falta de aceptación de responsabilidad por parte de los organismos responsables del sistema.
  • No se han desarrollado las directrices adecuadas para que los responsables del sistema viario hagan lo necesario.
  • No se ha acordado una definición de lo que es un sistema de transporte seguro; solo se ha tratado sobre lo que se considera "más seguro".

Estos puntos demuestran la falta de aceptación de su responsabilidad en el campo de la seguridad vial por parte de la mayoría de los gobiernos. Las comunidades más seguras (OCDE, 2008) serán las que adopten el cambio hacia el Sistema Seguro y empiecen a trabajar inmediatamente en las actuaciones necesarias para cerrar la brecha entre los resultados actuales y los esperados en un sistema viario realmente seguro.

Será necesario para ello entender no solamente las debilidades del sistema actual sino también qué cambios pueden ser posibles a corto plazo para obtener unos resultados conformes a los requisitos del Sistema Seguro. Como ya se mencionó en el Capítulo 3, es esencial el liderazgo de la gestión dentro de los organismos responsables de la seguridad vial (incluidas las autoridades viales) para lograr avances significativos en la consecución de resultados diferentes de los actuales.

4.3 Enfoque ético y objetivo a largo plazo

El Sistema Seguro solo se conseguirá cuando los usuarios de las carreteras no corran el riesgo de morir o de quedar gravemente heridos.

Un enfoque ético

El enfoque del Sistema Seguro se centra en eliminar los accidentes con víctimas mortales o heridos graves, es decir, los accidentes que constituyen una amenaza mayor para la salud humana. Este enfoque se apoya en la visión y los objetivos de los programas Visión Cero de Suecia y Seguridad Sostenible de los Países Bajos. El apartado 4.6 ofrece más información sobre otros elementos clave de los enfoques de estos dos países.

Visión Cero

El programa Visión Cero de Suecia afirma que la vida y la salud humana son de suprema importancia y no se permite ningún tipo de canje (muertes a cambio de movilidad) a largo plazo (Tingvall, 2005), lo que se refleja en el imperativo ético de que «no puede ser aceptable que personas mueran o sufran heridas graves desplazándose en el sistema de transporte por carretera».

Tingvall (2005) señala también que, tradicionalmente, la movilidad ha sido considerada como una función del sistema de transporte en detrimento de la seguridad. Visión Cero, por el contrario, cambia radicalmente este concepto y restablece la movilidad como una función de la seguridad (ver Capítulo 1), es decir, que no se debería generar más movilidad de lo que sea intrínsecamente seguro para el sistema. Este aspecto ético refleja los principios aceptados en la seguridad laboral, donde la eficacia del proceso de trabajo no puede canjearse por riesgos en la salud.

Noruega (NPRA, 2006), al adoptar la meta del programa Visión Cero, ha destacado el enfoque ético que la respalda: «cada ser humano es único e irreemplazable, y no podemos aceptar que entre 200 a 300 personas pierdan su vida cada año en accidentes de tráfico».

Seguridad Sostenible

El objetivo del enfoque Seguridad Sostenible de los Países Bajos (Wegman y Aarts, 2006) es el de impedir que ocurran accidentes de tráfico y, si esto no es factible, reducir la incidencia de las heridas (graves) cuando sea posible.

La OCDE (2008) señala que si bien el enfoque de Visión Cero se basa en el principio ético de eliminar los fallecidos y heridos graves de su sistema de tráfico, el de Seguridad Sostenible toma la eliminación de los accidentes prevenibles como su punto de partida y hace más énfasis en la relación coste-eficacia para seleccionar las actuaciones.

Resulta claro que cada vez más países están adoptando esta postura ética que afirma que la responsabilidad primordial de una autoridad vial es la de ayudar a los usuarios de las carreteras a llegar al destino de su viaje de manera segura. Las siguientes referencias destacan la necesidad de tomar medidas para salvar vidas mediante el establecimiento de un sistema tolerante hacia la vida humana:

  • Elvik (2004) señala que muchos de los usuarios que fallecen no estaban cometiendo infracciones (ver apartado 4.4) y que las autoridades viales tienen la responsabilidad de proveer una red viaria segura bajo las condiciones establecidas en las normas de circulación.
  • Allsop (2008) se refiere a la irresponsabilidad política y pública de tolerar el riesgo de accidente en la red de carreteras mundial y a la necesidad de encontrar nuevas maneras de abordar este riesgo desproporcionado que puede ser eliminado de la vida cotidiana de manera factible.
  • La Declaración de Tylösand (2007), que se presentó en el Capítulo 1 de este Manual, declara que "cada uno tiene el derecho de usar las carreteras y las calles sin amenazas para su salud o su vida".

objetivo a largo plazo

El objetivo a largo plazo del Sistema Seguro de eliminar los accidentes graves no se alcanzará de la noche a la mañana, requiere:

  • un calendario a largo plazo para desarrollar e implementar acciones sucesivas de acuerdo con cronogramas intermedios sucesivos
  • reducir progresivamente los accidentes graves (de acuerdo con las metas intermedias a medio plazo)
  • respaldar los avances hacia el objetivo a largo plazo.

Exige además un compromiso con las metas intermedias por etapas, lo que da prioridad al objetivo a largo plazo (OCDE, 2008; GRSF, 2009, 2012; Breen, 2012).

PIARC (2012) señala en su Informe sobre los planes y políticas para la seguridad vial nacional que el compromiso del gobierno con el objetivo a largo plazo de cero muertes y las ambiciosas metas intermedias para allanar el camino hacia el éxito constituyen la mejor práctica para el establecimiento de metas. La adopción del enfoque del Sistema Seguro a largo plazo es una buena práctica de gestión de los resultados y cuenta con el apoyo de otros organismos internacionales interesados en el campo de la seguridad vial, como se indicaba en el Capítulo 2. Un número creciente de países ha adoptado el objetivo «hacia cero» o de eliminación de las muertes y lesiones graves, que es la aspiración fundamental del enfoque del Sistema Seguro. El compromiso a largo plazo de eliminar las muertes y las lesiones graves por parte de los dirigentes de los gobiernos influirá y apoyará la gestión y las políticas en materia de seguridad vial en cada país, lo que se reflejará en propuestas descritas en un plan de acción y una estrategia para alcanzar las ambiciosas metas intermedias.

4.4 Reevaluación de los tipos de accidentes y los factores que los causan

El enfoque del Sistema Seguro constituye una manera diferente de examinar las causas de los accidentes y los principales tipos de accidentes con víctimas mortales y heridos graves.

Causas de los accidentes

La manera tradicional de entender los accidentes sostiene la percepción de que el error del conductor o de otro usuario era la causa de la mayoría de los accidentes y era por lo tanto el principal problema que se necesitaba abordar. Si bien el error del usuario es un factor contributivo en muchos accidentes, las conclusiones de numerosas investigaciones desafían esta postura tradicional y su noción asociada de que la conducta humana se puede modificar fácilmente (en el Capítulo 8 se trata también este aspecto).

Kimber (2003) sugiere que en la evaluación de las causas tras un accidente realizada por los investigadores en el pasado se prestaba una atención exagerada al comportamiento del conductor cuando se tomaban los datos y que se pasaban por alto otros factores con posiblemente con mayor influencia. El comportamiento del conductor abarca un muy amplio abanico, por lo que era fácil adoptarlo como causa por defecto cuando la evidencia era incompleta o no existía una explicación mejor. Debido a la prevalencia de esta percepción de error del conductor como causa principal de los accidentes, la principal prioridad durante años fue centrarse en medidas para cambiar su comportamiento, en vez de en rediseñar otras partes de la carretera, el vehículo o el sistema de control.

Esta mentalidad está cambiando, pero la atención mal dirigida hacia la importancia del error del conductor sigue siendo prevalente en la mentalidad de una proporción demasiado amplia de la comunidad internacional.

El error humano es de esperar y no ayuda creer que puede ser erradicado de alguna manera y así poder evitar sus consecuencias. Cuando las circunstancias de la carretera y del vehículo lo permiten, los errores humanos rutinarios se traducen en colisiones que ocasionan a veces muertos o heridos graves. Enfocarse en los niveles de seguridad de la infraestructura y del vehículo, que interactúan con los errores humanos rutinarios, es una manera mucho más útil de identificar actuaciones que permitan reducir las lesiones graves.

Elvik y Vaa (2004) indican que, aun cuando todos los usuarios cumplieran las normas de circulación, las muertes bajarían solo en un 60 % y los heridos graves en un 40 %. Señalan, más específicamente, que casi el 37 % de las muertes y el 63 % de los heridos graves no implican infracciones de las normas de tráfico, lo que demuestra que el error humano rutinario, más que las infracciones deliberadas o no, es una característica de la existencia humana y del uso de las carreteras. Si bien es de suma importancia lograr que los usuarios respeten las normas de tráfico, el trabajo por sí solo sobre este factor no obtendrá las mejoras deseadas en la seguridad vial de ningún país.

Los profesionales de los PBMIs reconocen que, en la mayoría de estos países, el nivel de cumplimiento y de aplicación policial de las normas de tráfico es menor que en muchos PAIs. Esta falta de cumplimiento afecta a las tasas de fallecidos y heridos graves en estos países, lo que constituye una diferencia importante respecto a la experiencia en muchos PAIs.

Cambiar la conducta de incumplimiento de las normas de tráfico en los PBMIs puede resultar positivo a medio plazo, pero será imprescindible una mayor atención a las mejoras en la seguridad de la infraestructura y de los vehículos a medio y largo plazo para lograr un sistema tolerante (es decir, un Sistema Seguro) con los accidentes debidos al error humano (y no al incumplimiento de las normas de tráfico), como ya es la tendencia actual y creciente en muchos países con altos ingresos. Por lo tanto, las conclusiones de la investigación en los PAIs en cuanto al papel de unas carreteras y de unos vehículos más seguros son también muy relevantes para los PBMIs.

Stigson (2011) llevó a cabo un análisis más completo sobre las diferentes debilidades en los componentes tradicionales del sistema de tráfico y determinó que estos afectan en mayor o menor medida las tasas de accidentalidad. Su estudio confirma que, en los PAIs, la infraestructura puede tener mayor impacto en el número de víctimas mortales entre los ocupantes del vehículo que otros factores.

Si bien sería útil analizar las debilidades del sistema para los motoristas, los ciclistas y los peatones tanto en los PAIs como en los PBMIs, la mejora de la seguridad de los vehículos —a medida que los usuarios cambian vehículos de dos ruedas por automóviles en las próximas décadas— y el cumplimiento de las normas de tráfico ofrecerán grandes oportunidades para reducir las tasas de accidentes en la mayoría de los PBMIs con respecto a los PAIs. No obstante, todas las autoridades viales deberían reforzar la contribución potencial de una infraestructura más segura en la reducción del número de muertes.

Los principales tipos de accidentes

El avance hacia una mayor atención en la reducción de los fallecidos y los heridos graves en accidentes de tráfico mediante el Sistema Seguro (por oposición a la reducción de los accidentes) ha tenido un profundo impacto en la comprensión de los principales tipos de accidentes.

Este avance tiene un efecto sutil pero importante en la evaluación de los accidentes y en las estrategias para abordar el riesgo. Diferentes tipos de accidentes tienen distintas consecuencias, incluyendo un mayor o menor número de víctimas por accidente, como lo demuestra el análisis de la accidentalidad en Nueva Zelanda. La Tabla 4.1 (NZTA, 2011) muestra el porcentaje de accidentes y víctimas muy graves para los tres tipos de accidentes más comunes en las carreteras rurales de Nueva Zelanda (sin incluir las autopistas). 

Principales tipos
de accidentes

% de accidentes muy graves
en carreteras interurbanas de NZ

 % fallecidos y heridos muy graves
en carreteras interurbanas de NZ

TABLA 4.1 : PRINCIPALES TIPOS DE ACCIDENTES Y RESULTADOS ASOCIADOS EN TÉRMINOS DE ACCIDENTES Y HERIDOS GRAVES

Salida de la carretera

54 %

50%

Choque frontal

21%

27%

En las Intersecciones    

13%

13%

Fuente: NZTA (2011).

La Tabla 4.1 muestra que la proporción de fallecidos y heridos muy graves por choque frontal (27 %) es comparativamente más elevada (1.28 a 1) que el porcentaje de accidentes muy graves que ocurren por choque frontal (21 %). Esto indica que el choque frontal tiene un mayor impacto en el número de fallecidos que lo que sugiere el porcentaje de accidentes.

Asimismo, es probable que un análisis desglosado de los accidentes por heridos graves y mortales (en comparación con todos los heridos) ofrezca una visión diferente del riesgo en toda la red.

La proporción de accidentes con víctimas mortales y heridos graves variará entre la mayoría de los países con altos ingresos y la mayoría de los países con ingresos bajos y medios debido a las diferencias en los entornos de tráfico, pero los tipos de accidentes serán similares. Los tipos de vehículos y su proporción en el tráfico total son dos ejemplos de probables diferencias. Es esencial que los organismos de seguridad vial y las autoridades viales sepan cuáles son los tipos de accidentes más frecuentes en su país y dónde ocurren (consultar Capítulo 7 y Capítulo 10). Los organismos responsables deberían estar en condiciones de identificar los tramos de carreteras dentro de la red viaria con el mayor riesgo de accidentes con víctimas mortales o graves.

Los tipos de accidentes viales que típicamente provocan fallecidos y heridos graves en los PAIs son:

  • Los accidentes que implican únicamente a los ocupantes del vehículo:
    • choques frontales (entre dos vehículos), mayormente en carreteras rurales;
    • salidas de vía (más frecuentes en carreteras rurales), y
    • accidentes en intersecciones (en particular, impacto lateral), mayormente en vías urbanas.
  • Los accidentes que involucran vehículos y usuarios vulnerables (peatones, ciclistas y motociclistas).

Para muchos PBMIs, los principales tipos de accidentes incluyen:

  • los accidentes que implican peatón y vehículo (mayormente en vías urbanas y en tramos de desarrollo urbano lineal);
  • los accidentes que involucran un motorista (un solo vehículo o con otro vehículo), mayormente en carreteras rurales;
  • los accidentes que implican una furgoneta ligera de pasajeros (un solo vehículo o con otro vehículo), mayormente en carreteras rurales;
  • los accidentes que implican camiones y autobuses que colisionan con otro vehículo, en particular choques frontales o alcances con motociclistas (mayormente en carreteras rurales), y
  • los accidentes entre un ciclista y un vehículo (en diversos niveles en los países con ingresos bajos y medios), mayormente en vías urbanas.

4.5 Sistema Seguro: aceptar la responsabilidad compartida

El enfoque del Sistema Seguro exige al sistema de gestión de la seguridad vial que:

  • reconozca y acepte el concepto de responsabilidad compartida,
  • reconozca y acepte el papel de los responsables y proyectistas del sistema, y
  • coordine el Sistema Seguro con otras políticas (por ejemplo, salud pública y laboral, medio ambiente, reducción de la pobreza, movilidad y accesibilidad, etc.) (OMS, 2004).

El concepto de responsabilidad compartida

Actualmente no es aceptable esperar que el usuario cargue con toda la responsabilidad de evitar los accidentes graves.

El sistema deberá, en última instancia, proteger de la muerte y las heridas graves a todos los usuarios de las carreteras, incluyendo los que cometan infracciones, aunque durante el período intermedio, la atención debería concentrarse en los que cumplen con las normas de tráfico y los que podrían sufrir la muerte o heridas graves por culpa de infracciones o errores cometidos por otros usuarios.

Como ya se mencionó, además del comportamiento del usuario, los factores relativos a la seguridad de la carretera y del vehículo desempeñan un papel sustancial en los accidentes mortales. El avance progresivo hacia el Sistema Seguro exige que todos los sectores interesados acepten sus responsabilidades en la provisión de una red viaria segura, a parte de la responsabilidad individual del usuario. Este concepto de responsabilidad compartida requerido por el Sistema Seguro es la raíz del cambio en el pensamiento tradicional al respecto de los factores que contribuyen a los accidentes.

El Sistema Seguro busca un diseño de la infraestructura, de los límites de velocidad y de las características de seguridad de los vehículos tal que individualmente (y juntos) reduzcan la violencia de las fuerzas en un accidente. Se basa además en:

  • esfuerzos de educación, de legislación y de actuación policial para lograr altos niveles de cumplimiento con las normas de tráfico,
  • sistemas de obtención de los permisos y licencias de conducción eficaces para controlar la seguridad de los usuarios que utilicen el sistema (en particular para los conductores y motoristas novatos),
  • medidas para la suspensión de los permisos y licencias en caso de infracciones graves, y
  • buenos protocolos para la atención a las víctimas tras un accidente.  

Este cambio fundamental desde el concepto de responsabilizar al usuario hacia un enfoque que obliga a responsables y proyectistas a proveer un entorno de tráfico intrínsecamente seguro es la clave para alcanzar ambiciosos resultados de seguridad vial (OCDE, 2008).

El papel de los proveedores del sistema

Si bien se espera del usuario individual que esté alerta y cumpla con todas las normas de tráfico, la responsabilidad primaria de proveer un entorno operativo seguro a los usuarios recae en los proveedores del sistema, entre los que se incluyen el gobierno y las empresas que proyectan, construyen, mantienen y regulan las carreteras y los vehículos (Recuadro 4.1). Esto implica reconocer el papel de otros muchos actores del sistema (más allá de los ingenieros de carreteras y de los fabricantes de vehículos) que tienen un efecto sobre el uso de la red y que también son responsables del logro de mejores resultados y del incremento de las tasas de supervivencia.

Recuadro 4.1: Los responsables del sistema son:

  • Los organismos de legislación, regulación y cumplimiento de las normas que están a cargo de identificar las conductas inseguras, pero actualmente permitidas, y de implementar nuevas medidas de cumplimiento para crear un sistema más seguro.
  • Los empresarios que proporcionan vehículos (tanto ligeros de pasajeros como pesados de mercancías) a su personal y que exigen conducir en sus contratos.
  • Las instituciones que prestan cuidados médicos en el lugar del accidente y en el hospital.
  • Las autoridades que otorgan permisos y licencias de conducir y buscan mejorar la seguridad de los conductores.
  • Las agencias de seguridad vial.
  • Los responsables de la planificación del uso del suelo, cuyas decisiones afectan los flujos de tráfico y el acceso a las márgenes.
  • Los usuarios de las carreteras, de quienes se espera el cumplimiento de las normas de tráfico.

 

Los estudios mencionados en el apartado 4.4 confirman la importancia fundamental de los responsables de facilitar carreteras y márgenes más seguros, límites de velocidad más seguros, vehículos más seguros y conductas más seguras. Los usuarios de las carreteras no deberían tener que desplazarse a través un sistema lleno de diseños defectuosos que aumenten la probabilidad de error. El programa Visión Cero de Suecia contempla una cadena de responsabilidades que empieza y termina con los diseñadores del sistema (es decir, los proveedores) y que tiene tres eslabones principales (Tingvall, 2005):

  • los diseñadores (proveedores) del sistema se encargan de la seguridad de éste,
  • los usuarios tienen la responsabilidad de cumplir con las normas y reglamentos de tráfico,
  • si los usuarios no cumplen con las normas y reglamentos, la responsabilidad recae de nuevo en los proveedores del sistema.

El seguimiento de los resultados continuos de las responsabilidades implica muchos retos, en los que cada actor debe aceptar su responsabilidad en los resultados. Si bien el principio de responsabilidad compartida ha sido aceptado con naturalidad en las estrategias de seguridad vial de los países que han adoptado el enfoque del Sistema Seguro, llevará tiempo lograr el sustancial (y a menudo sutil) ajuste necesario para que se integre en las prácticas habituales de todos los organismos (incluyendo las autoridades viales).

Las responsabilidades de la seguridad vial se extienden también a la comunidad en general. Por ejemplo, los profesionales de la salud colaboran ayudando a sus pacientes a gestionar su seguridad en las carreteras y los padres contribuyen notablemente con la educación vial de sus hijos, no solamente mediante supervisión directa de los conductores novatos, sino también como modelos de comportamiento a través de sus propios hábitos de conducción y de cumplimiento de las normas.

Integrar el Sistema Seguro con otras políticas y metas sociales

Las decisiones sobre seguridad vial no deberían tomarse de manera aislada, sino, al contrario, alinearse con los valores de la comunidad en general, tales como la economía, el uso del suelo, la salud laboral y la salud medioambiental, las metas del consumidor, la movilidad y la accesibilidad, como ya se indicaba en el Capítulo 1. Existe una importante conexión entre el Sistema Seguro y estos objetivos.

4.6  Sistema Seguro: principios científicos de seguridad y su aplicación

El enfoque del Sistema Seguro marca un cambio de la atención exclusiva a la reducción de los accidentes a la eliminación de los muertos y los heridos graves. En el capítulo 2 se expusieron los principios de seguridad reconocidos en los que se basa el Sistema Seguro. Otros de sus principios son:

  • La combinación de las características de seguridad de la infraestructura, las de los vehículos y la velocidad de los vehículos involucrados en un accidente determina las fuerzas del impacto que experimentan los ocupantes durante el choque. Estas interacciones deben controlarse a fin de evitar lesiones graves y muertes.
  • Los niveles de seguridad deben ser el determinante clave de los niveles de movilidad sostenibles. Es necesario controlar la velocidad de circulación para mantenerla en niveles inferiores a los que son conocidos por producir energías de impacto capaces de causar lesiones graves y muertes, según el nivel de seguridad de los vehículos y las condiciones de seguridad de la infraestructura (ver Desarrollo del Enfoque del Sistema Seguro en este mismo apartado 4.6 y el apartado 4.7).
  • En general, los enfoques del Sistema Seguro apuntan a desarrollar un sistema de transporte capaz de acomodar mejor el error humano suministrando un entorno operativo seguro (pese a la posibilidad de fallo humano) y cuidados eficaces tras un accidente.
  • Se debe adoptar una estrategia de actuación que abarque todas las fases de un accidente y todos los elementos del Sistema Seguro para alcanzar la seguridad de todos los usuarios de las carreteras.
  • Se necesitan estrategias legislativas y de intervención policial que logren un cumplimiento generalizado de las leyes y las normas de tráfico así como estrategias que controlen la entrada y salida de usuarios y vehículos en la red viaria.

Desarrollo del enfoque del Sistema Seguro

Como ya se ha dicho, el enfoque del Sistema Seguro se basa en los esfuerzos innovadores en seguridad vial de los Países Bajos y de Suecia.

estrategia de Seguridad Sostenible de los países bajos

Wegman y Aarts (2006) destacan un conjunto de medidas (basadas en el programa Seguridad Sostenible de los Países Bajos) que se consideran necesarias para lograr un tráfico sosteniblemente seguro. Estos principios se fundamentan en las teorías científicas y los métodos de investigación de varias disciplinas, como la psicología, la biomecánica y la ingeniería de tráfico, que se presentan en la Tabla 4.2.

TABLA 4.2: Principios de Seguridad Sostenible
Principios de Seguridad SostenibleDescripción

Funcionalidad de las carreteras

Función única de las carreteras —ya sean carreteras de paso, de distribución o de acceso— en una red vial jerárquicamente estructurada.

Homogeneidad de la masa, la velocidad y la dirección

Paridad de velocidades, dirección y masa a velocidades medianas y altas

Previsibilidad del trazado de la carretera y del comportamiento del usuario mediante un diseño reconocible de la carretera

Un entorno vial y un comportamiento de los usuarios que apoyen las expectativas del usuario mediante coherencia y continuidad en el diseño de las carreteras.

Tolerancia hacia el medio ambiente y los usuarios

Reducción de la gravedad de las lesiones mediante un entorno vial tolerante y la anticipación del comportamiento del usuario.

Nivel de concienciación de los usuarios

Habilidad de evaluar la capacidad de un conductor para conducir.

estrategia Visión Cero de Suecia

Tingvall (2012) ha comentado sobre los retos a los que se enfrenta Suecia para redefinir los principios de la política de transportes con el objetivo de reflejar la Visión Cero (o el enfoque del Sistema Seguro).

  • Suecia encontró en años recientes una nueva manera de expresar su política de transporte. En resumen: «la accesibilidad solo se puede desarrollar en el marco de la seguridad y el medio ambiente».
  • Si bien la movilidad y la accesibilidad constituyen la funcionalidad del sistema de transporte, el parámetro de seguridad (como muchos otros elementos de la sociedad) no es una variable en una ecuación, sino que, al contrario, tiene umbrales que no pueden excederse.
  • El cambio es progresivo. El nuevo sistema sueco de límites de velocidad es un buen ejemplo de cómo la mentalidad cambia con el tiempo: la velocidad de 80 km/h es ahora el máximo permitido en carreteras de calzada única (salvo en el caso de bajas intensidades de tráfico) y se concibió como un criterio incuestionable.
  • A pesar de que obtener la aceptación pública es difícil, Suecia está cambiando progresivamente su política hacia velocidades permisibles y, por lo tanto, hacia el establecimiento de límites de velocidad en carreteras nuevas, o hacia la determinación de las inversiones necesarias para modificar carreteras existentes con el fin de permitir límites más altos, de acuerdo con el nuevo sistema de límites de velocidad. Es aquí donde se producirán las mejoras en los resultados de seguridad vial.
  • Las necesidades de movilidad serán entonces el parámetro decisivo para determinar la inversión necesaria en infraestructura que permita velocidades mayores. ¿Vale la pena invertir en actuaciones de seguridad para aumentar la movilidad? Esta es la cuestión, pero se tardó muchos años en entender y aceptar esta lógica bastante natural (Recuadro 4.2 a continuación).

Recuadro 4.2: Cambio fundamental en la mentalidad: la seguridad como una limitación a la movilidad es inherente al enfoque del Sistema Seguro

  • Enfoque tradicional: las autoridades viales se han esforzado en especificar la movilidad deseada (velocidades de desplazamiento) mientras que han hecho lo posible para mejorar la seguridad en un tramo de carretera.

«Usted puede viajar de A a B a 100 km/h y nosotros haremos unas mejoras en esta carretera rural convencional de dos carriles para aumentar la seguridad de su viaje».

  • Enfoque del Sistema Seguro: lograr desplazamientos seguros determinando la velocidad que puede adoptarse sin riesgo de muerte o heridas graves en este tramo de carretera.

«Usted puede viajar a esta velocidad segura de A a B con base en los elementos del Sistema Seguro que están en funcionamiento y que evitarán heridas graves o mortales en caso de accidente. Solo puede viajar más rápido si se mejoran las condiciones de seguridad de la infraestructura». (Por ejemplo, glorietas en intersecciones, separación física entre sentidos de circulación, barreras de seguridad en los bordes de las vías para proteger de los obstáculos en las márgenes, etc.).

Comprender el modelo del Sistema Seguro

Los elementos del modelo de un Sistema Seguro integrado y centrado en el ser humano para un uso seguro de las carreteras y sus interacciones se presenta en el Gráfico 4.1:

 

Gráfico 4.1: Un modelo del enfoque del Sistema Seguro - Fuente: Adaptado de OECD/ITF, 2008; ATC, 2009

Gráfico 4.1: Un modelo del enfoque del Sistema Seguro - Fuente: Adaptado de OECD/ITF, 2008; ATC, 2009

Este modelo del Sistema Seguro se compone de cuatro elementos principales (incluyendo conductores atentos y que cumplen las normas de circulación), más cinco actividades de apoyo que pueden ajustarse y aplicarse de acuerdo con los cuatro elementos principales con el fin de ayudar a aumentar la probabilidad de supervivencia en caso de accidente.

Los cuatros elementos principales son: 

  • Carreteras y márgenes más seguras: son predecibles y tolerantes con los errores. Son auto explicativas en el sentido de que su diseño favorece velocidades seguras y ayuda a evitar los errores.
  • Velocidades seguras: velocidades adaptadas a la función y al nivel de seguridad de la carretera. Los usuarios entienden y respetan los límites de velocidad y la conducción se ajusta a las condiciones.
  • Vehículos seguros: previenen los accidentes y protegen a los usuarios en caso de accidente, incluyendo a los ocupantes, los peatones y los ciclistas.
  • Usuarios seguros: usuarios atentos y en buenas condiciones físicas que cumplen los reglamentos de tráfico, toman precauciones y exigen y esperan mejoras en la seguridad vial.

Las cinco actividades de apoyo a los elementos del Sistema Seguro son:

  • la gestión de los cuidados médicos tras un accidente (el quinto pilar del Decenio de Acción de las Naciones Unidas),
  • la comprensión de los accidentes en la red, que requiere buenos datos que permitan identificar con exactitud los riesgos en los tramos de la red,
  • el control de entrada y salida de los conductores en el sistema de transporte (acuerdos para la obtención de permisos de conducir, incluyendo los permisos progresivos),
  • una legislación eficaz y apoyo de la actuación policial y la justicia, y
  • educación e información al público.

Las tres últimas actividades apoyan los esfuerzos para lograr que los usuarios cumplan las normas de tráfico.

En resumen, se requiere la combinación de características de seguridad del vehículo y de la infraestructura y una velocidad adecuada, junto con eficaces cuidados médicos tras un accidente, para evitar que los usuarios atentos y que respetan las normas de circulación mueran o sufran discapacidades graves en caso de accidente.

El papel crítico de la velocidad para lograr un Sistema Seguro

La velocidad es una variable crítica en el Sistema Seguro; la velocidad segura permitida en cualquier tramo de la red depende del tipo de vehículo (y su equipamiento de seguridad), de la naturaleza tolerante y protectora de la infraestructura y sus márgenes, de las restricciones de acceso a la carretera desde las márgenes y de la presencia de usuarios vulnerables. Todos estos factores determinarán la velocidad máxima permitida en cada tramo de la red, por encima de la cual cualquier accidente podría tener una inaceptable probabilidad de muerte.

Velocidad media y riesgo de accidente 

Los resultados de accidentes, y en particular los accidentes mortales, están directamente relacionados con la velocidad de los vehículos en el momento del impacto.

Elvik et al. (2004) señalan que «la velocidad tiene un efecto muy importante en la seguridad, probablemente más importante que cualquier otro factor conocido de riesgo. La velocidad es un factor de riesgo en absolutamente todos los tipos de accidentes, desde el choque más pequeño hasta el accidente mortal. El efecto de la velocidad es mayor en los accidentes con víctimas mortales o con heridos graves que en los accidentes con tan solo daños materiales. Si el gobierno quiere desarrollar un sistema de transporte vial en el cual nadie muera o sufra una discapacidad permanente, la velocidad es el factor más importante que se debe regular».

El cuadro 4.3 de Elvik et al. (2004) muestra el efecto de la variación de la velocidad media en accidentes de varios niveles de gravedad. El cambio relativo se aplica a todos los tramos de carretera, en períodos de tiempo comparables, y se refiere a los efectos de los cambios en la velocidad media en todos los vehículos.

Cuadro 4.3: Efecto de la variación de la velocidad en la accidentalidad
 Cambio relativo (%) en el número de accidentes o de víctimas
Cambio de velocidad (%)-15%-10%-5%+5%+10%+15%
Accidente o gravedad de las lesiones      

Muertes

-52

-38

-21

+25

+54

+88

Heridos graves

-39

-27

-14

+16

+33

+52

Heridos leves

-22

-15

-7

+8

+15

+23

Todos los usuarios heridos

-35

-25

-13

+14

+29

+46

Accidentes mortales

-44

-32

-17

+19

+41

+65

Accidentes con heridos graves

-32

-22

-12

+12

+25

+40

Accidentes con heridos leves

-18

-12

-6

+6

+12

+18

Todos los accidentes con heridos

-28

-19

-10

+10

+21

+32

Accidentes con solo daños materiales

-15

-10

-5

+5

+10

+15

Fuente: Adaptado de Elvik et al. (2004)

Los accidentes mortales son el tipo de accidente de tráfico más afectado por las variaciones en la velocidad. Como se muestra en el cuadro anterior, incluso pequeños cambios en la velocidad (5 %) producen cambios muy significativos en el número de fallecidos (+25 %).

.

Controlar el nivel de energía cinética en los accidentes

Como ya se indicó en los principios de seguridad mencionados más arriba, una manera muy importante de reducir el número de accidentes con víctimas mortales o heridos graves es controlar la energía del choque, de tal manera que el usuario no sea expuesto a fuerzas que lo puedan matar o herir de gravedad.

Aunque se está logrando entender mejor las condiciones que ayudan a limitar la energía del choque a niveles bajo los cuales los accidentes mortales o graves sean poco probables, en la mayoría de los países aún no se conocen con exactitud dichas condiciones o no están aplicadas en todo el sistema.

Una estrategia clave, por tanto, es optar (con el tiempo) por límites de velocidad que respondan al nivel de protección ofrecido por la infraestructura vial existente (o mejorada), a los niveles de seguridad de los vehículos y a la composición del tráfico operando en los tramos de la red.

El cumplimiento del Sistema Seguro debe restringir la movilidad. A menudo, serán necesarias futuras inversiones en la seguridad de la infraestructura antes de pensar en elevar los límites de velocidad en los tramos de la red para evitar un aumento del número de fallecidos y heridos graves (Recuadro 4.3).

Recuadro 4.3: Un diseño alternativo de la infraestructura viaria

Tingvall (2005) señala que mientras anteriormente el diseño de la infraestructura se centró en la prevención de los accidentes, la filosofía alternativa del Sistema Seguro se basa en controlar la energía cinética y en la prevención de lesiones (prevención secundaria en vez de prevención primaria). La velocidad se asocia ahora más a los resultados de un accidente que a la capacidad del conductor para mantener el control del vehículo, lo que ha provocado un uso más extensivo de separaciones físicas y barreras en medianas y márgenes, el uso de glorietas para rediseñar intersecciones y un mayor control del acceso desde las márgenes de la carretera. Son todos estos ejemplos en los que el número de accidentes podría aumentar, pero donde el resultado se controla de tal manera que no se superan los umbrales de tolerancia del cuerpo humano a pérdidas graves de salud.

 

McInerney y Turner (en prensa) declaran que el control del intercambio de energía y las correspondientes fuerzas ya existe en los campos de la ingeniería estructural para los edificios y de la ingeniería mecánica para las máquinas, pero que rara vez se ve en el diseño de las carreteras. Para que la infraestructura pueda proporcionar los elementos clave de un Sistema Seguro, el diseño de carreteras en el mundo debe incluir disposiciones para el control de la energía cinética.

4.7 Elementos del Sistema Seguro y su aplicación

Si bien el enfoque del Sistema Seguro ha sido adoptado como base de la estrategia de seguridad vial de muchos países, la adopción de un concepto y su implementación eficaz son dos cosas diferentes, por lo que la implementación del Sistema Seguro sigue siendo un considerable reto.

El elemento habilitante de apoyo para la planificación, el desarrollo y la implementación de actuaciones del Sistema Seguro es el sistema de gestión de la seguridad vial que opera en cada país (ver directrices en el Capítulo 3).

El papel de una infraestructura más segura

El potencial de las actuaciones en la seguridad vial de una infraestructura para asegurar una inmediata reducción de la probabilidad de accidentes y de su gravedad es bien conocido. Con los recursos adecuados, la infraestructura tiene la capacidad de eliminar casi todos los accidentes con víctimas mortales y graves. Muchas estrategias nacionales y provinciales de seguridad vial han destacado el papel de la infraestructura para avanzar hacia un Sistema Seguro.

Algunos ejemplos de actuaciones en la infraestructura con muy buenos resultados recogidos en estudios ya mencionados y en otros estudios concluyen lo siguiente (McInerney y Turner, en prensa; y apartado 11.3 de este Manual):

  • las glorietas bien diseñadas logran reducir las muertes en un 80 % (BITRE, 2012),
  • los pasos peatonales a distinto nivel reducen los accidentes mortales en un 85 % (Austroads, 2012), y
  • las barreras de cable metálico en la mediana y en las márgenes de las carreteras reducen los accidentes mortales en un 90 % (Larsson et al., 2003).

Se deben tener en cuenta todos los usuarios a la hora de diseñar o mejorar una infraestructura viaria, lo cual implica que:

  • El diseño de la infraestructura viaria y su entorno debería abordar primero las necesidades de los usuarios más vulnerables y luego avanzar hacia las necesidades de los menos vulnerables.
  • El diseño de la carretera y la planificación de corredores —que cubre las necesidades de los peatones, los ciclistas, los vehículos tirados por animales, los motociclistas, los automóviles, los camiones y autobuses— asegura que los requerimientos de función, velocidad, asignación del espacio viario y diseño estén incorporados para producir los mejores resultados en seguridad vial.
  • Esto no es solamente un paso crítico para las autoridades viales en la planificación de nuevas carreteras, sino que también es un reto particularmente difícil para el análisis de la seguridad y la progresiva adaptación de las redes existentes.
  • Las medidas de gestión del tráfico desempeñan un papel importante e influyente en la situación de la seguridad vial.
  • En los PBMIs la mezcla de tráficos es muy diversa, los niveles de cumplimiento de las normas de circulación son habitualmente bajos y las normas y reglamentos a menudo son establecidos por un departamento de transportes separado de la autoridad vial, lo que requiere un gran esfuerzo de coordinación.
  • La posibilidad de restringir el uso de los vehículos en ciertas carreteras por tipo o por espacio o por uso diurno o nocturno para mejorar la seguridad —lo que ya está ocurriendo en cierta medida en muchos países— requiere un estudio más profundo.

El papel de la gestión de la velocidad

El apartado sobre el programa Seguridad Sostenible de los Países Bajos en el apartado 4.6 resaltó el importante principio de que la velocidad segura es la base del enfoque del Sistema Seguro. Los umbrales de velocidades críticas difieren según el tipo de accidente examinado.

Tipos de accidentes y velocidades críticas

La Tabla 4.4 presenta el riesgo de gravedad de un accidente asociado con velocidades que superan un umbral específico para los principales tipos de accidentes.

Tabla 4.4: Velocidades de impacto que permiten la supervivencia
Velocidades de impacto por encima de las cuales las posibilidades de sobrevivir
o de evitar lesiones graves se reducen rápidamente
Tipo de accidente Velocidad
de impacto
Ejemplo

Turismo con peatón o ciclista

30 km/h

Donde existe una mezcla de usuarios vulnerables y vehículos a motor.

Turismo con motociclista

Turismo con turismo (impacto lateral)

50 km/h

Donde existe la probabilidad de accidentes por choques laterales (como intersecciones o accesos).

Turismo con turismo (choque frontal)

70 km/h

Donde no hay ninguna separación física entre los sentidos opuestos del tráfico.

Fuente: Tingvall y Haworth (1999).

En ciertos tramos de la red viaria, como en las autopistas, el riesgo de accidente con altos niveles de transferencia de energía (y por lo tanto el riesgo de resultar mortal) es bajo en comparación con la distancia total recorrida por vehículos en las autopistas. En general, las autopistas:

  • no tienen cruces o intersecciones a nivel,
  • tienen una barrera divisoria para prevenir los choques frontales y barreras laterales para proteger a los ocupantes del vehículo de los obstáculos en los márgenes, y
  • segregan los usuarios más vulnerables como los peatones, los ciclistas y los motociclistas del tráfico de mayor velocidad.

En tales circunstancias y dadas las limitaciones de intensidad de tráfico por carril, se pueden permitir velocidades de circulación más altas (tales como 100 o 110 km/h) para vehículos con un elevado equipamiento de seguridad.

Por el contrario, el riesgo de accidente grave es mucho más elevado en el caso de las carreteras convencionales de dos carriles en entornos rurales que presentan obstáculos no protegidos en el borde de carretera, cruces frecuentes, márgenes no seguros y parámetros de trazado variables en planta y alzado.

La Tabla 4.4 muestra que en estas situaciones, incluso para un vehículo con el mejor equipamiento de seguridad, la carretera no puede tolerar una velocidad de desplazamiento muy por encima de entre 50 y 70 km/h si se desea evitar las muertes. Si los obstáculos en las márgenes están protegidos (con barreras) y la velocidad se reduce hasta los 50 km/h en las intersecciones, la velocidad en la carretera puede ser de 70 km/h. Instalar barreras para separar los dos sentidos de circulación permitiría considerar velocidades más altas. Al mismo tiempo, pueden necesitarse velocidades más bajas, tal vez de 40 km/h, donde las motocicletas constituyan una alta proporción del tráfico.

La gestión de la velocidad es crucial para desarrollar un sistema vial seguro. Una buena opción cuando la seguridad de la infraestructura no pueda mejorarse en un futuro cercano y la carretera presente un alto riesgo, es la de revisar los límites de velocidad y, a la par, aumentar la presencia policial para fortalecer su cumplimiento. También se debería considerar actuar sobre la infraestructura para lograr velocidades más bajas.

Por ejemplo, rebajar el límite de velocidad de 100 km/h a 90 km/h puede reducir las velocidades medias de 4 a 5 km/h si existe un nivel razonable de actuación policial. La investigación y los resultados experimentales muestran que adoptar esta medida produciría una reducción del número de fallecidos de hasta casi un 20 % en estos tramos de carretera (Sliogeris, 1992).

 

El papel de los vehículos

En los países con altos ingresos

 

Desde 1996, la seguridad de los vehículos (o al menos la de los ocupantes de los automóviles) en Europa ha estado sometida a las fuerzas del mercado en vez de contar solamente con la regulación a través de EuroNCAP, el programa europeo de Evaluación de los Automóviles Nuevos (NCAP). El éxito de hacer avanzar el rápido desarrollo de la seguridad de los vehículos ha sido ampliamente reconocido y la industria del automóvil ha respondido muy rápidamente a las expectativas del mercado en cuanto a la protección de los ocupantes del vehículo. Otros programas de evaluación de los automóviles nuevos se han introducido en muchos países y regiones (Australasia, Japón, etc.). La incorporación en los vehículos del control electrónico de estabilidad ha sido un gran éxito, ha logrado una eficacia mayor de la esperada y una penetración en el mercado más rápida que la de cualquier otro ejemplo previo (Tingvall, 2005): así, el control electrónico de estabilidad es ahora parte integrante de las clasificaciones del NCAP.

Las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías de seguridad en los vehículos, ya disponibles o disponibles en breve, junto con el nivel de resistencia a los choques inherente de muchos vehículos nuevos en los PAIs son extraordinarias y, de hecho, los países con ingresos bajos y medios deberían hacer de ellas su prioridad inicial. Los programas LatinNCAP en América Latina y el ASEAN NCAP en el Sudeste Asiático son dos ejemplos de la reciente expansión de los programas de evaluación de automóviles nuevos en los PBMIs con el objetivo de informar a los consumidores e impulsar el cambio en el mercado. Además, se ha establecido recientemente un programa mundial de evaluación (Global NCAP) que tendrá probablemente una gran influencia.

Los organismos responsables de la seguridad vial deben asegurar la difusión adecuada de las ventajas de las características y del nivel general de seguridad de los vehículos. Las autoridades viales deberían ampliar su nivel de conocimiento del equipamiento de seguridad de los vehículos nuevos, y en particular de las maneras en que actuaciones específicas sobre la infraestructura podrían tener un efecto sinérgico en la mejora de las tasas de accidentes. Las acciones del organismo de seguridad vial (VicRoads, 2013) podrían incluir:

  • la información a la comunidad sobre la importancia de la seguridad en los vehículos y el fomento de la demanda de los usuarios por vehículos más seguros mediante el apoyo de los programas de evaluación de automóviles nuevos y el ejercicio del liderazgo gubernamental para exigir vehículos con una clasificación de seguridad 5 estrellas NCAP en todas las nuevas adquisiciones para su flota, y
  • una influencia directa e indirecta sobre los fabricantes de vehículos para que mejoren sus estándares de seguridad y la obligación, para poder registrar o matricular un vehículo nuevo, de incorporar cierto equipamiento de seguridad como el control electrónico de estabilidad o los airbags laterales para proteger la cabeza.

Los organismos de seguridad vial deberían también seguir los avances en las tecnologías emergentes, tales como los dispositivos incorporados para evitar las colisiones, la adaptación inteligente de la velocidad y la detección de alcohol y de fatiga. Se han realizado investigaciones a nivel internacional en muchas flotas de vehículos con el propósito de establecer los costes y los beneficios.

Otras iniciativas que los países deberían emprender incluyen:

  • animar a las empresas a adquirir vehículos más seguros para sus flotas y
  • eliminar la publicidad inapropiada, es decir, la que muestra velocidades elevadas y la conducción peligrosa de coches de carreras o vehículos disponibles al público.

Además, se debería informar a los jóvenes conductores sobre los vehículos usados más seguros disponibles en el mercado en el rango de precios relevante para animarles a comprarlos y así mejorar las probabilidades de sobrevivir durante sus primeros años de conducción, que son los de más alto riesgo.

Los avances en la seguridad de los vehículos pesados incluyen los sistemas de frenos reactivos con el control electrónico de estabilidad y los detectores de fatiga y de velocidad. Nuevos programas de evaluación de los camiones podrían aparecer en los próximos años para los principales operadores de vehículos pesados. Una vez más, los organismos responsables de la seguridad vial deberían estar al tanto de estos avances.

En los países con ingresos bajos y medios

Existen muchas oportunidades de mejora de las características de seguridad de los vehículos disponibles en los mercados de los países con ingresos bajos y medios. Existen también informes de vehículos importados de otros países sin los equipamientos de seguridad que normalmente están incorporados por ley en su país de origen (supuestamente para limitar costes). Por otra parte, algunos países cobran impuestos más altos sobre el equipamiento de seguridad de un vehículo para aumentar la recaudación como si se tratara de artículos de lujo, lo que disuade su incorporación en los vehículos. Algunas cuestiones críticas son:

  • Presionar a los fabricantes para que mejoren la provisión de características críticas de seguridad a través de pruebas NCAP a nivel local y la difusión al público de los resultados de estas pruebas.
  • La publicación en Internet (con el apoyo de la publicidad adecuada) de traducciones de los resultados de las evaluaciones NCAP actualmente disponibles. Los clubes automovilísticos pueden ser un socio importante para apoyar esta actividad.
  • Las flotas gubernamentales pueden servir como ejemplo y así exigir las mejores características de seguridad en sus vehículos, incluyendo equipamientos básicos como los cinturones de seguridad en los asientos traseros en los países donde aún no son obligatorios. Las empresas podrían obligar a sus empleados a ponerse el cinturón incluso en los asientos traseros.
  • Se puede también lograr mejores resultados en la seguridad vial informando al público sobre las clasificaciones de seguridad para los vehículos usados, más baratos, que estarán cada vez más disponibles en los mercados de los países con ingresos bajos y medios.
  • Existe un alto nivel de inercia en los PBMIs en cuanto a la implementación de medidas como estas.
  • Los resultados de estas medidas podrían constituir un indicador importante del compromiso de los gobiernos y los organismos encargados de la seguridad vial.
  • El paso de usar una motocicleta a un mejor transporte público o un coche (en aumento en ciertos países) puede mejorar los resultados de la seguridad vial en términos generales dependiendo de las tasas de motorización.

 

© ARRB Group

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Cumplimiento y error humano

Evolucionar hacia un comportamiento del usuario que cumpla con las normas de tráfico sigue siendo una muy importante dificultad, que requiere la presencia y la implantación activa de disposiciones legislativas eficaces, sistemas de datos para los vehículos, los permisos de conducir y las infracciones, la aplicación policial del cumplimiento de las normas, el apoyo por parte del sistema judicial, el tratamiento de las infracciones y capacidades de seguimiento.

El error humano, más que la conducta ilegal, es un factor que contribuye de manera fundamental en los accidentes graves y mortales. Se deben tomar medidas para reducir las posibilidades de error humano y guiar el uso de la red. Son necesarias una señalización clara y coherente y la expectativa de una capacidad razonable de los usuarios para comprender y actuar en función de esta información para disminuir la incertidumbre y la indecisión en la carretera. El Capítulo 8 aborda estas cuestiones más en detalle, pero los principales problemas son:

  • Habitualmente no es factible proteger a los usuarios que cometen infracciones extremas o los que resultan heridos por su acción. Este es el caso de los usuarios que conducen ebrios o drogados (o peatones en la misma situación) o a velocidades excesivas, o no se ponen el cinturón de seguridad, o de los motociclistas que no llevan casco.
  • Las infracciones de naturaleza extrema deben abordarse con la mayor prioridad. Sin embargo, en el caso de las infracciones menores (Wundersitz y Baldock, 2011), el sistema debería poder ofrecer a largo plazo algún grado de protección contra las lesiones graves causadas por terceros y, en cierta medida y de ser posible, contra los infractores menores.
  • Para lograr el nivel máximo de cumplimiento de las leyes y normas de tráfico es esencial disuadir a los conductores de incumplirlas, en todas las circunstancias. Muchos conductores las cumplirán, pero otros pretenderán salirse con la suya, y muchos no estarán dispuestos a cambiar su comportamiento, al menos a corto plazo, lo que supone un gran desafío en muchos PBMIs en particular.
  • Por ello son tan importantes la posibilidad de detección, la certeza de una sanción en caso de ser detectado y un nivel disuasivo de las sanciones. Muchos miembros bien intencionados de la comunidad tienen dificultad en aceptar, o incluso entender, la teoría de la disuasión; sin embargo, quien haya podido observar el efecto inmediato de la reducción de las muertes debidas al alcohol a medida que la policía aumenta el número de controles aleatorios de alcoholemia en una región reconoce la sensibilidad de los conductores (y del correspondiente número de muertos y heridos graves) al aumento de la disuasión mediante el incremento de la actuación policial. Educar e informar al público es necesario para concienciarlo de la importancia de las normas de tráfico y de las consecuencias de incumplirlas.
  • La actuación policial eficiente para disuadir los comportamientos peligrosos es la forma más eficaz de educar al conductor.

Desarrollar una capacidad de actuación policial eficaz y respetada exige una gran capacidad de gestión, buenas normas de gobernanza, una investigación de calidad para guiar los esfuerzos y una fuerte atención en los resultados.

4.8 Implementación del Sistema Seguro

En los PBMIs el avance dependerá mucho de un apoyo sustancial para acelerar un enfoque de aprendizaje por la práctica. Un hilo conductor común en todo este Manual son las directrices prácticas sobre la implantación del enfoque del Sistema Seguro. En el Capítulo 6 se sugiere a los organismos responsables de la seguridad vial en los países con ingresos bajos y medios una vía para avanzar de una débil a una fuerte capacidad institucional en la implementación de la práctica eficaz mediante programas (o proyectos) piloto. Estos programas deberían incluir proyectos en áreas seleccionadas que involucren a todos los organismos relevantes y que exijan un análisis de la política nacional. Este enfoque logrará mejorar de manera continua los resultados en seguridad vial por parte de todos los organismos.

Tomará tiempo desarrollar una comprensión y una absorción más completas del enfoque del Sistema Seguro, después de su adopción como política oficial del país, y su éxito final dependerá de un proceso de mejora continua que examine e implemente opciones, a menudo innovadoras, para mejorar los resultados.

4.9 EL CAMINO A SEGUIR HACIA LA IMPLEMENTACIÓN DEL SISTEMA SEGURO

¿POR DÓNDE EMPEZAR?

El primer paso es comprender a qué se parece un Sistema Seguro.

  • El liderazgo es vital. Se necesita asegurar el compromiso de los jefes de los organismos responsables para adoptar e implantar el enfoque del Sistema Seguro.
  • Adoptar el objetivo de eliminar los fallecidos y los heridos graves a largo plazo (hacer que se pueda sobrevivir a los accidentes y trabajar hacia la ausencia de muertes) e identificar lo que hará falta para lograr el cambio de mentalidad y su implementación progresiva.
  • Proceder al examen de la capacidad de gestión y desarrollar un plan de inversión basado en el enfoque del Sistema Seguro:   
    • ¿Cuáles son las deficiencias en la capacidad de gestión y la política de seguridad vial? ¿Cuáles son los problemas de riesgo de accidentes en la red? ¿Qué se requiere para iniciar el camino hacia el Sistema Seguro?
    • ¿Qué inversiones se necesitan, tanto iniciales —un proyecto piloto para los PBMIs (ver Capítulo 6)— como a medio plazo —expandir las lecciones aprendidas de proyectos piloto a todo el país para los países con ingresos bajos y medios— (ver Capítulo 10)?
  • Planificar y diseñar proyectos piloto multisectoriales del Sistema Seguro:
    • Centrarse en planes de acción en corredores y en los exámenes de políticas nacionales seleccionadas?
    • Prever la gestión del proyecto y la asistencia técnica experta por varios años (ver Capítulo 6). 
    • Establecer un comité de dirección con miembros de varios organismos y un grupo de trabajo sobre el proyecto en el organismo responsable.
  • Establecer un sistema nacional fiable de datos sobre los accidente.

AVANZAR

  • Continuar reforzando la capacidad:
    • Centrarse en desarrollar acuerdos institucionales y una base de conocimientos sobre seguridad vial de los organismos involucrados en el Sistema Seguro.
    • Determinar los conocimientos necesarios para analizar las actuales deficiencias en la seguridad del sistema actual, incluyendo las limitaciones de la policía.
    • Identificar las intervenciones prioritarias necesarias para acelerar el cambio hacia el Sistema Seguro.
  •  Para los países con ingresos bajos y medios, implementar los proyectos piloto.
  • Seguir y evaluar los proyectos piloto en corredores para encontrar las lecciones aprendidas, planificar la expansión de los proyectos piloto a toda la red e implementar las conclusiones prioritarias del análisis de las políticas.  

CONSOLIDAR LAS ACTUACIONES

  • Llevar a cabo la expansión de los proyectos piloto del Sistema Seguro a todo el país de acuerdo con los principios del Sistema Seguro integrados con el tiempo en las políticas y los enfoques de los organismos de seguridad vial.
  • Ampliar el papel de supervisión de los organismos encargados de los proyectos a todas las responsabilidades de seguridad vial del país entero.
  • Comparar los resultados con los de otros países similares.
  • Ampliar el desarrollo de conocimientos a todos los gobiernos y comunidades locales y regionales.
  • Identificar más medidas necesarias a nivel nacional y más intervenciones relacionadas con el Sistema Seguro a ejecutar a nivel local, regional y nacional.

    4.10 ReferencIAS

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    URL de origen: https://roadsafety.piarc.org/es/gestion-de-la-seguridad-vial/4-el-enfoque-del-sistema-seguro